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Novedades en los tratamientos de fertilidad: ¿Qué es el DGP y como afecta al bebé?

10 de mayo de 2017
La historia de la reproducción asistida se sitúa en 1978 con Louise Brown: la primera niña nacida mediante una fecundación in vitro. Casi 40 años más tarde, las técnicas en reproducción asistida han evolucionado hasta el punto de que 1 de cada 20 nacimientos en España se dan gracias a los tratamientos de fertilidad.
Este campo de la medicina no para de crecer, se sigue investigando, tanto para perfeccionar los tratamientos y el proceso de estimulación ovárica, como para descubrir nuevas y mejores técnicas de reproducción asistida. Uno de los descubrimientos más actuales es el DGP: Diagnóstico genético preimplantacional. Hoy explicamos de que se trata y como afecta este diagnóstico a los resultados de los tratamientos. 



¿QUÉ ES EL DGP?

El diagnóstico genético preimplantacional, más conocido con las siglas DGP, es una técnica de laboratorio, que consiste básicamente en un estudio en el que se analiza la composición cromosómica y genética del embrión antes de transferirlo al útero materno durante una fecundación in vitro.

En este tratamiento se estudia el ADN de los embriones para detectar posibles enfermedades o anomalías, seleccionando sólo los que presentan buenas características para ser implantados en el útero de la mujer y esperando que estos evolucionen hacia una gestación efectiva y un embarazo más sano. 

¿CUANDO SE ACONSEJA EL DGP?

El motivo principal por el cual se realiza el DGP es estudiar las posibles enfermedades genéticas que son transferidas de manera hereditaria al embrión por parte del futuro padre o la futura madre. En el estudio se investigan los embriones uno a uno para detectar posibles alteraciones o trastornos cromosómicos en la formación de estos. Una vez estudiados, se seleccionan los que no poseen ninguna anomalía para ser transferidos al útero durante el tratamiento de fertilidad, evitando así que el futuro bebé no herede la enfermedad transmitida por los padres.

Las enfermedades que puede detectar el diagnóstico genético preimplantacional son normalmente enfermedades monogenéticas (aquellas en las que ya se conoce cuál puede ser el gen mutante), así como también las enfermedades graves que provienen y se encuentran en los cromosomas humanos. De esta forma, se pueden detectar enfermedades como el Síndrome de Down y Síndrome de Turner, la Fibrosis quística, la Enfermedad de Huntington, la Osteoporosis, la Distrofia muscular y muchas de las enfermedades minoritarias de las cuales aún no se conoce la cura, e incluso algunos tipos de cáncer.

Aunque el principal motivo del DGP es estudiar posibles enfermedades genéticas en el embrión, existen otras indicaciones en las que se aconseja realizarse el estudio:
  • Edad materna elevada: A partir de los 35 años, la tasa de alteraciones cromosómicas empieza a aumentar rápidamente y las mujeres tienen un 80% más de riesgo de generar embriones cromosómicamente “anormales”. Con el diagnóstico genético preimplantacional, se puede detectar el estado de estos embriones antes de ser transferidos al útero materno, aumentando así las posibilidades de implantación de un embrión sano.
  • Abortos de repetición: Cuando una mujer ha padecido abortos en sus tratamientos anteriores, se le recomienda hacer el estudio diagnóstico, para así poder conocer cuál fue la causa de sus abortos y hacer una selección de los embriones que puedan presentar mejores características, con la esperanza que estos evolucionen hacia un feto y un embarazo sin complicaciones.
  • Fallos de implantación con los tratamientos de fertilidad: También se recomienda el DGP en aquellas mujeres que no han conseguido una buena implantación de los embriones en sus tratamientos de fertilidad anteriores. Con el diagnóstico preimplantacional se seleccionan los embriones más sanos, mejorando así los resultados de una fecundación in vitro, aumentando su tasa de implantación hasta el 50%.


PROCESO DEL DGP:

En el diagnóstico genético preimplantacional hay unos pasos a seguir, tanto previos como posteriores, para garantizar que este se realice con éxito:
  • Estudio genético de la pareja: El primer paso es realizar un estudio completo a la mujer y la pareja para conocer cuáles pueden ser sus posibles patologías y tipo de enfermedades que podrían transmitir al embrión.
  • Realización de la fecundación: Una vez conocidas las enfermedades se procede a realizar una fecundación in vitro con todos los pasos que esta conlleva: estimulación ovárica, punción de ovocitos y concepción en el laboratorio. Pero a diferencia de una FIV convencional, una vez concebidos los embriones en el laboratorio, aún no se implantan en el útero de la mujer.
  • Biopsia del embrión: Entre el día 3 y 5 del desarrollo embrionario, se extrae una célula de cada uno de los embriones conseguidos, para estudiar toda su información genética y cromosómica. A partir de estos, se puede detectar si todos los cromosomas de cada embrión son correctos. Si el padre o madre es portador de alguna enfermedad genética, también se puede buscar este tipo de gen en la célula extraída de los embriones y así hacer la selección embrionaria de los que no tienen esta patología genética.
  • Selección de los embriones: Estudiado y analizado el ADN de todos los embriones, se seleccionan solo aquellos que presentan mejores características (tanto genéticas como cromosómicas), descartando a los que padezcan alguna anomalía.
  • Implantación en el útero materno: Finalmente, una vez seleccionados los embriones más sanos, se procede con el último paso de una fecundación in vitro: la implantación de estos embriones en el útero materno, esperando que estos se implanten correctamente y se produzca el embarazo.
El diagnóstico genético preimplantacional ha sido motivo de quejas por algunos sectores de la población, argumentando que no es ético seleccionar a unos embriones como válidos y descartar a todos aquellos que puedan padecer alguna diferencia genética o cromosómica. Desde EASYFIV creemos que el DGP es un gran paso y un avance muy favorable en el campo de la reproducción asistida: aumenta el éxito de embarazo y disminuye la aparición de enfermedades graves. Sabemos que lo más importante para una madre es que su hijo pueda crecer sano y fuerte y que no padezca ningún tipo de enfermedad que le impida hacer nada, por eso creemos firmemente que dentro de las indicaciones de este estudio, se pueden evitar complicaciones y mejorar mucho la calidad de vida de los futuros bebés.
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